
Uno de los ingredientes fundamentales para que el proceso terapéutico «cuaje» es la alianza entre el paciente y el psicoterapeuta.
En la creación de este genuino vínculo intervienen de manera esencial los atributos, valores y rasgos de personalidad de ambos. Por ello, me gustaría hablarte sobre mí, para que puedas decidir con más criterio si soy la psicóloga que estás buscando.
Por la familia a la que pertenezco, he crecido enraizada en tres pilares esenciales: la bondad, el optimismo y el trabajo. Aunque a priori puede resultar un escenario inmejorable, en su momento tuve que afrontar problemas diversos que me llevaron a transitar por mi propio proceso psicoterapéutico, un camino de autoconocimiento y desarrollo personal, que ha resultado ineludible para poder acompañar a otras personas en este mismo proceso.
En mi vida cotidiana soy una disfrutona empedernida, música, gastronomía y naturaleza son mis aliados cuando la rutina y el estrés quieren hacer acto de presencia.
Mi plan perfecto para un día de ocio es asistir a una exposición de arte, tomar el aperitivo, una buena siesta y después disfrutar de casa mientras veo una serie o película con mi pareja y nuestros michis.
Mi vida social se caracteriza por momentos concentrados de amistad, mi carácter se ha vuelto introvertido con los años, por lo que no soy muy fan de frecuentes y grandes multitudes.
El silencio es mi bálsamo y la vida mi mejor maestra, la que que me empuja a afrontar los retos y miedos que me corresponden, ni más ni menos.
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