La emoción del psicoterapeuta

«Mi experiencia me ha demostrado que mi indignación auténtica ante lo que mis clientes me confesaban sobre su infancia ha constituido un importante vehículo durante la terapia. […] El cambio radical tenía lugar gracias a la actitud comprometida y liberada de la terapeuta, que era capaz de mostrarle al «niño» que le estaba permitido mostrar disgusto ante el comportamiento de sus padres y que cualquier persona con sentimientos estaría también disgustada, con la excepción de aquellos que también hubieran sufrido maltratos en la infancia». (Alice Miller, “Salvar tu vida”)

Siempre es reconfortante recibir la aprobación de «bestias de la psique y el comportamiento humano», como es Alice Miller.

El camino del psicoterapeuta es muy solitario, zigzagueante e impredecible, por lo que para los más nóveles (como es mi caso), comprobar que tus incipientes intuiciones son factores deseables en el proceso terapéutico de los pacientes… es una satisfacción inmensa.

Nadie nos instruyó en la carrera, ni siquiera en los estudios de posgrado más especializados, que podría llegar el momento en que la emoción se apoderase del psicoterapeuta, en plena consulta, con el paciente delante narrando un episodio brutal de su pasado como niño maltratado.

Mucho menos se nos instó a que no temiéramos nuestras reacciones honestas, siendo lo supuestamente deseable el mostrarte neutral, vistiendo colores neutrales, manteniendo una distancia física neutral, bla bla bla.

Aquella mañana, cuando mis ojos se encharcaron sin posibilidad alguna de neutralización, ocurrió la «magia». Solo a través de mi emoción, aquel hombre (ese niño), pudo conectar con la suya, esa tristeza a la que tuvo que desterrar de su repertorio afectivo muchos años atrás, un procedimiento inconsciente que tenía como único objeto poder permanecer en su hábitat, sobreviviendo como un robot que vive programado para satisfacer los deseos del contexto.

Tanto tiempo «guardando la compostura», racionando mi supra-empatía de serie, para que gracias a un desliz en mi contratransferencia, haya descubierto «un importante vehículo durante la terapia».

Esta reflexión matinal la dedico a José Luis Cano Gil y a Alice Miller. Os dejo sus webs por si os resultan de interés:

http://www.alice-miller.com/es/

http://www.psicodinamicajlc.com/web/perfil.php

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